Metodología
Cómo medimos el área útil de una cubierta industrial
El Catastro publica la huella del edificio. Un módulo fotovoltaico no se apoya sobre la huella: se apoya sobre lo que queda de la cubierta cuando descuentas todo lo que estorba. Esta página explica qué descontamos, cómo, y con cuánto error — con las cifras del polígono que ya enseñamos en la portada.
De dónde salen los datos
Se parte de tres fuentes públicas: la nube de puntos LiDAR, que da la altura de cada punto de la cubierta; la cartografía catastral, que da la huella y el año de construcción; y la ortofoto, para comprobar visualmente lo que el modelo decide. Nadie sube a un tejado, y no hace falta permiso del propietario para analizar: todo lo que se usa es información pública.
Con la nube de puntos la cubierta se segmenta en planos por nivel de altura. En el polígono de referencia salieron 1.001 planos de cubierta repartidos entre 100 naves: una nave industrial rara vez es una superficie plana y continua, y tratarla como tal es el primer error que comete una medición a ojo.
Qué se descuenta de la huella
Sobre la geometría segmentada se van restando cuatro cosas, en este orden:
- Obstáculos, con su halo. Climatizadoras, lucernarios, chimeneas, antenas. No basta con restar su superficie: alrededor de cada uno queda un anillo inutilizable por acceso y sombra propia. En el polígono de referencia se detectaron 628 obstáculos.
- Retranqueo en cada borde. Una franja perimetral que no se ocupa, por normativa de incendios y por montaje.
- Faldones orientados al norte. Existen, son cubierta y el Catastro los cuenta, pero no producen lo suficiente para justificar el módulo. En el polígono de referencia sumaban 51.287 m². Si no se filtran, el área útil sale 28 % inflada: es la diferencia entre un dossier que aguanta la visita y uno que no.
- Sombra. La del propio edificio y la del colindante, a lo largo del año.
El resultado de restar todo eso es lo que llamamos área útil. En el polígono de referencia, 160.485 m² de huella catastral se quedaron en 58.299 m² de área realmente aprovechable: 36 de cada 100 metros.
Cómo se elige el montaje
Sobre la geometría ya depurada se simulan varias configuraciones —coplanar y distintas inclinaciones orientadas al sur, con su ocupación correspondiente— y se comparan por ahorro anual, no por potencia pico. Son cosas distintas: la configuración que mete más kilovatios en la cubierta no siempre es la que más factura ahorra, y lo que el dueño de la nave firma es lo segundo.
Con cuánto error, y cómo lo sabemos
Un modelo que nadie ha contrastado no es una medición, es una estimación con buena presentación. Para saber cuánto nos desviamos, medimos cubiertas a mano sobre ortofoto, una a una, y comparamos ese valor con el que da el modelo.
- Error medio
- 8 %
- Mediana
- 5,5 %
- Peor caso
- 20 %
- Comprobado el
- ago 2026
Última comprobación: 31 de agosto de 2026. Por eso el ahorro, el payback y la fracción de autoconsumo se publican siempre en rango y nunca a tres decimales: el margen del modelo está medido, así que se enseña en vez de esconderlo detrás de una cifra exacta que no aguantaría una comprobación.
El modelo también marca lo que no se cree. En el polígono de referencia, 9 de las 100 naves quedaron señaladas como de baja confianza —geometría ambigua o datos LiDAR pobres— y no se priorizan para visita.
Qué no es esto
Un estudio de previabilidad. Sirve para decidir a qué cubierta ir primero y a cuál no ir, y para llegar a la reunión con un número defendible. No sustituye a la memoria técnica, que la sigue firmando el ingeniero de la instaladora con su responsabilidad civil. Tampoco es una medición topográfica ni un proyecto de ejecución.
Y no sale de una foto de satélite arrastrada a mano ni de la superficie catastral en bruto: son justamente los dos atajos cuyo error nadie publica.